Novicios jesuitas en peregrinación por Santander
Javier, Pedro y Alberto, novicios jesuitas de segundo, han vivido la experiencia de Peregrinación. El recorrido fue: Loyola, Bilbao, Deva, Marquina, Guernica, Bilbao, Poveña, Castro Urdiales, Laredo, Güemes, Pedreña, Santander, Santillana del Mar, Comillas, San Vicente de la Barquera, Cades, Cabrales, Potes, Santo Toribio de Liébana, Panes, Arenas de Cabrales, Cangas de Onís, Covadonga.
Finalizada la experiencia, al pasar por Santander, hemos hablado con ellos. Sus palabras, sus vivencias, sus comunicaciones hacen pensar y ver que la experiencia de Peregrinación tiene sentido, porque hace vivir realidades impensables, y que descubren a Dios, al Cristo caminante, y a los hermanos que sufren pobreza.
Javier Bailén Llongo (Paterna-Valencia. 1980).
¿Qué ha significado para ti esta experiencia de peregrinación?
Si yo resumiera la experiencia de peregrinación en dos palabras, éstas serían: Providencia y caridad.
Salimos de Loyola, Guipúzcoa, el 23 de junio de 2017. Han sido 15 días. Celebramos, en la Capilla de la Conversión, una Misa, con el Padre Cañamares, y tras ella empezamos la peregrinación. Sin comida, sin dinero, sin móvil…, entregados a la Providencia de Dios, y ésta se ha ido confirmando a cada paso.
Es como vivir a la intemperie, dependiendo absolutamente de Dios, del clima, de la alimentación y del alojamiento. Cada día partíamos de cero. Lo que teníamos se lo entregábamos a la gente que lo necesitaba (a unas personas del camión de la basura), o lo dejábamos en el Albergue… Cada día nos entregábamos más a la Providencia, partíamos de cero, la Divina Providencia actuaba más que nosotros. Esto me llevó a una reflexión: la Providencia no solo es Providente, sino fundante. Nosotros seremos lo que somos en tanto que vivamos desde quien somos: desde Dios.
¿Qué sitio destacarías y por qué?
La Santina de Covadonga, Asturias. Porque me he dado cuenta de que Nuestra Señora nos ha acompañado, guiado, durante el camino.
Con los compañeros:
Ha sido una experiencia de comunión, de sentirme compañero de Jesús, con Pedro y Alberto. Días, como digo, de comunión, de compañía, de comprensión…
Pedro Aliaga Martínes (Almería. 1977).
¿Qué ha significado para ti esta experiencia de peregrinación?
Experimentar el proceso de hacer silencio en mí, para contemplar un Cristo Encarnado, el Misterio de la Encarnación, el abajarse de Cristo haciéndose humano, y uno de los últimos.
La experiencia de verme obediente y pobre ante la voluntad de Dios.
¿Qué sitio destacarías y por qué?
Dos sitios: Uno sería Comillas, por hacerme sentir Iglesia, como Pablo en su viaje y acogido por una Comunidad en la Parroquia, el sacerdote Don Antonio, y la participación en la fiesta local, acolitamos la celebración. Participamos en la procesión, participamos en la religiosidad popular del pueblo, y nos invitaron a comer con los sacerdotes concelebrantes.
Y Poveña, País Vasco, Vizcaya. Fue un momento, y llegamos sobre las 5 de la tarde. Fuimos a la Parroquia, estaba cerrada. El Albergue de los peregrinos, al no tener identificación como peregrinos, no nos podían albergar. Pero, la Providencia actuó sin que nosotros nos diésemos cuenta… Llamamos a una puerta, y una pareja joven, dieron lo poco que tenían: una barra de pan (congelada) y embutidos, cereales y chocolate. Sirvió para la cena y desayuno. Y luego cuando creíamos que íbamos a dormir en la playa, a lo lejos vimos una ermita, y nos acercamos y estaban celebrando una boda. Encontramos al párroco, y nos cedió un piso de Cáritas para dormir.
Con los compañeros:
El Señor en nuestra debilidad, Dios se hace fuerte en la comunidad. En los momentos más difíciles, “tengo mucho vértigo” e iba mal de la rodilla, subiendo una zona montañosa, yendo de la mano de mis compañeros, ellos me ayudaban guiando, confiar en ellos. Eso supone una libertad interior de nuestros límites, y que Dios nos potencia, aceptando desde esa libertad, esa ayuda de los compañeros.
Alberto Estévez López (Alcorcón-Madrid. 1989).
¿Qué ha significado para ti esta experiencia de peregrinación?
La verdad es que no sabría decir una cosa en concreto, pero fundamentalmente me ha ayudado a descubrir una imagen de Dios, muy interpelante para mí. Que es la de Dios, la de Cristo en Camino, la de Jesús peregrino. Y a partir de ahí han ido brotando muchas más cosas, como pueden ser: la dureza del camino, la alegría de compartir con los otros ….lo que uno se va encontrando.
¿Qué sitio destacarías y por qué?
Destacaría uno fundamentalmente, Santillana del Mar. Recuerdo que había sido una marcha muy larga aquel día, desde Santander hasta Santillana, y apenas había parado de llover durante toda la jornada. Cuando llegamos a Santillana a pesar de que buscamos un sitio para poder recogernos, no encontramos ninguno. Tuvimos que dormir en un soportalillo en la Plaza Mayor. Fue la primera vez que he experimentado de manera tan rotunda el sentirme a la intemperie, es decir, no teníamos nada, y nadie nos esperaba en ningún sitio. Era como si solo tuviésemos a Dios. La verdad es que fue una experiencia muy profunda y muy misteriosa.
Con los compañeros:
Me he sentido muy cuidado por mis compañeros. Una imagen: al terminar el día siempre teníamos un tiempo para poner en común cómo nos estaba yendo, cómo nos encontrábamos, poder escuchar esas palabras de agradecimiento a Dios, también de lucha, me ha ayudado mucho a estar muy cerca de ellos. Eran una bendición.
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