Publicado: Jueves, 04 Enero 2018

Extractos del diario de 3ª probación

11 al 22 de Diciembre

El taller de Constituciones permitió al grupo de tercerones seguir practicando un modo muy especial de estudio compartido y debatido que según Timo ha venido siendo un rasgo peculiar y positivo de este año. La diversidad, no solo la expresada teóricamente en el texto a través del recurrente adagio de “según personas, tiempos y lugares”, sino la realmente experimentada en un grupo de personas representantes de tantos contextos (la Europa oriental, la Sudamérica del pacífico y trasandina, los gauchos al oriente del Uruguay, el Camerún rural, la China emergente…), siempre se hizo patente –que fue sinónimo de retante, pero también confirmante y gratificante.

Las dos sesiones finales con Urbano Valero permitieron al grupo, no solo dar cuenta de la lucidez del ponente y de su apertura al percibir las Constituciones como texto vivo, sino hacer una síntesis personal y compartida que a buen seguro nos ayudará en la vida apostólica por venir.

Durante estos días hubo un momento comunitario bello como fue la preparación del Belén. Los tercerones faenaban mientras gente de la comunidad pasaba de vez en cuando y apreciaba desde lo más llamativo como era el rutilar de los espumillones y mini-neones, o lo surrealista de juntar figuras provenientes de cien belenes diversos, hasta lo más latente como fue el buen trabajo en equipo y el deseo de expresar algo que Dios ha anunciado muy hondo dentro de nosotros.

23 al 26 de Diciembre

Fueron días de celebración comunitaria con la gran comunidad, donde aprovechamos para charlar más unos con otros, ver algunas buenas películas juntos, festejar con un asado sudamericano, celebrar una preciosa misa de Nochebuena -la misma que resonó al día siguiente gloriosa en el prólogo de Juan, etc.

27 al 30 de Diciembre

Timo había preparado un regalo de fin de año adelantado: una visita ignaciana a Manresa–Montserrat, y otras plazas de abolengo: a la ida paramos en Zaragoza (Colegio del Salvador) a dormir y a la vuelta en Logroño y en Burgos a comer. ¡Qué grato es sentir y gustar aquel “el mundo es nuestra casa” en la acogida de las comunidades y los compañeros! Nos inspiraron ciertamente además el proyecto apostólico –de proyección internacional tan reputada- de la comunidad de Manresa y la visita al museo del vino de la Dinastía Vivanco en Briones, ya en el camino de vuelta.

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