Publicado: Domingo, 20 Enero 2019

Triduo de renovación de votos

Un grupo de treinta y dos escolares jesuitas hemos tenido entre el jueves noche y la tarde del domingo el triduo de renovación de votos. Fue en la casa de espiritualidad de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana en Collado Villalba. El encargado de acompañarnos estos días fue José María Rodríguez Olaizola, que nos propuso un itinerario a través de cinco puntos para poder profundizar en la llamada que Dios nos hizo y nos continúa haciendo.
El recorrido comenzó con un prólogo en el cual volver a pensar y rezar la alianza que Dios deseó establecer con nosotros: ¿qué quiere Él de mí con ellos? Antes de entrar en cada voto concreto, José Mari nos invitaba a ver en estos una respuesta personal a la acción de Dios en nuestras vidas. Una respuesta que es para siempre, porque Él no cambia su llamada. Una respuesta que es un valor, ante una sociedad que muchas veces no lo reconoce como tal.
A partir de ese momento, dedicamos los ratos de oración a meditar y contemplar en qué se traducen para Dios hoy la pobreza, la obediencia y la castidad de cada uno de nosotros. Cada cual con sus consolaciones y desolaciones, pero siempre intentando que sea Jesús quien nos sostenga en la búsqueda y quien tenga la última palabra, confiados en que él nos conoce y nos ama más y mejor que nadie. En este sentido, tres asociaciones que José Mari nos proponía y que pueden ser pistas para pensar nuestros votos: pobreza como modo de activar la libertad profunda, obediencia como forma de apuntar al Reino, castidad como posibilidad de Amar con mayúsculas.
En la Eucaristía final compartíamos junto al Señor los frutos de estos días. Quizá más conscientes que nunca de lo poco que somos sin él, pero también con un sí que sale con más libertad, hondura y agradecimiento del corazón.

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