Publicado: Martes, 02 Abril 2019

Un mes en la frontera sur

La tercera probación en Salamanca me ha dado, entre otras muchas cosas buenas, la oportunidad de hacer una experiencia apostólica de un mes en Nador (Marruecos), experiencia que ya está tocando a su fin. Durante este tiempo he podido compartir la vida y la misión de nuestros compañeros jesuitas aquí destinados (Álvar, Alberto y Francis), que me han acogido fraternalmente, facilitándome mucho la experiencia y el conocimiento de esta realidad hermosa y compleja.

Lo más impactante sin duda ha sido poder ser testigo del trabajo que los jesuitas y otras comunidades religiosas presentes en Nador hacen al servicio de los inmigrantes subsaharianos. Estos son en su mayoría hombres y mujeres jóvenes que, habiendo llegado aquí a través de muchas penalidades, viven como “sin papeles” en condiciones muy precarias en los alrededores de la ciudad mientras esperan la ocasión de pasar a Europa. El acompañamiento a estas personas, encuadrado en la labor de la Delegación de Migraciones de la diócesis de Tánger, incluye lo material (asistencia médica y sanitaria, ayuda en las necesidades básicas) pero también lo espiritual (cercanía humana, orientación, apoyo psicológico). Es una experiencia preciosa de comunión eclesial y de trabajo interreligioso (varios miembros del equipo son marroquíes de religión musulmana) al servicio de los más vulnerables.

Vivir aquí este mes también me ha dado la oportunidad de conocer y apreciar los servicios que la pequeña comunidad cristiana de Nador presta a la población marroquí. Al no poder realizar un apostolado directo, la misión de la Iglesia se expresa en la práctica de las obras de misericordia, tanto en el ámbito educativo y de promoción humana (Centro Baraka, con formación profesional y cursos de idiomas; clases de costura y bordado para mujeres) como en la asistencia directa a enfermos y ancianos en la Dar-Heria (casa de acogida).

A todo esto se suma el atractivo de convivir con creyentes de otra religión y de conocer algo de un país tan cercano a nosotros, y a la vez tan diverso culturalmente como es Marruecos. Agradezco mucho la posibilidad de haber tenido esta experiencia y animo desde aquí a todos los que sientan inquietud por el mundo de los migrantes a venir a pasar un tiempo a Nador, para disfrutar de la hospitalidad de sus gentes y conocer de primera mano la realidad de la frontera sur.

José Luis Vázquez SJ

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