Publicado: Jueves, 11 Abril 2019

Pregonero de la Semana Santa de Segovia 2019

Me piden desde la Oficina de Prensa de la Compañía de Jesús en España que trate de resumir en pocas palabras lo que supuso para mí ser el Pregonero de la Semana Santa de Segovia 2019, así como mi vinculación con dicha celebración. Reconozco que no me resulta una tarea fácil, por mi dificultad para resumir y por lo que todo ello significa para mí.

Comenzaré con mi vinculación a la Semana Santa segoviana en particular y a la Semana Santa española en particular. En mi caso, las cofradías y las procesiones son parte esencial de mi proceso de fe y de vocación. Yo conocí al Dios de Jesucristo en la familia, en el colegio, en la parroquia y en las cofradías. Con seis años comencé a salir en procesión por las calles de Segovia acompañando al Cristo Yacente de Gregorio Fernández y en aquellas largas horas de procesión, en silencio, aprendí a hacer oración. Posteriormente, en mi crecimiento y maduración en la fe, la Semana Santa siguió teniendo una importancia muy grande. De hecho, hasta que no entré en la Compañía no había participado nunca en una Pascua juvenil y, sin embargo, no considero que la experiencia de Dios que tuve en las cofradías segovianas sea muy diferente de la que tienen los jóvenes que viven las diferentes Pascuas que la Pastoral Magis oferta en España.

Con mi entrada al noviciado, mi vinculación con la Semana Santa de Segovia cambió muchísimo. Es cierto que afectivamente nunca me he alejado de ella, pero, creo que los que me conocen saben la renuncia que significa para mí el hecho de estar fuera de mi ciudad en los días del Triduo Pascual. Con todo, estoy convencido de que (a pesar de que me cueste), lo mejor que puedo hacer como joven jesuita durante la Semana Santa es acompañar a otros jóvenes en las Pascuas Juveniles, y por eso lo hago con alegría.

Sin embargo, el hecho de ser jesuita, lejos de alejarme de la Semana Santa me ha hecho acercarme a ella de otra manera. Esto ha sido posible bien porque he vivido en ciudades en las que la Semana Santa es importante (fundamentalmente en Salamanca), o bien porque he podido conocer a cofrades comprometidos con su fe y su pertenencia en la Iglesia, que no sólo quieren vivir su Semana Santa de un modo profundo, sino también proponer esta manera tan lícita y necesaria en sus cofradías.

También en mi formación dentro de la Compañía de Jesús la Semana Santa ha tenido un papel importante. Desde el noviciado ha sido constante la invitación de nuestros formadores a buscar una ventana desde la que leer la realidad y llevar a la gente de nuestra sociedad a Dios. Para mí esta ventana ha sido la Semana Santa. Como historiador del arte me he interesado por los pasos procesionales desde la iconografía y también desde la teología. También he tratado de investigar sobre la historia de las cofradías segovianas, vallisoletanas y sevillanas. Pero reconozco que, dadas las muchas obligaciones que los jesuitas tenemos y que estas cosas siempre las he hecho en los ratos libres… no he podido avanzar en el tema todo lo que hubiera querido.

Como la mayoría de las realidades en la vida, todo esto ha tenido dificultades y contratiempos. La primera de ellas ha sido la falta de tiempo. Siento que a la Semana Santa les doy “las migas” de mi vida, pero bueno, en algo se tienen que notar las renuncias de la vida religiosa. También ha habido otra dificultad que ha sido que la Compañía de Jesús tiene tanto ad intra y ad extra una “imagen” respecto a la religiosidad popular y sus manifestaciones. Recuerdo cuando un sacerdote diocesano me dijo una vez “¿Un jesuita interesándose por la Semana Santa? ¡Sí que cambian las cosas!”. O algunos jesuitas que no terminan de comprender que las cofradías puedan ser un camino para ir a Dios, sino que las ven como un elemento folklórico, tradicional o “de segunda fila”. Con todo, en honor a la verdad tengo que decir que tanto las comunidades en las que he vivido como mis amigos en la Compañía me han apoyado en esta afición (o si se prefiere, en esta vivencia), y han estado conmigo incluso cuando no acababan de comprender lo que significaba todo aquello.

Por todo lo visto, es fácil de entender lo que ha significado para mí que la Junta de Cofradías de Segovia me eligiera como pregonero de la Semana Santa 2019. Porque en suma, lo que querían era que un religioso joven como yo diera su testimonio de fe cofrade. Y, en el fondo, eso fue lo que hice en mi pregón: poner palabras a mi experiencia de fe en la Semana Santa segoviana tratando por un lado de reivindicar este aspecto tan esencial de la celebración y por el otro, de ayudar a que otros que la viven así vean que no están solos en la vivencia de su fe cofrade.

Dani Cuesta sj

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