Publicado: Jueves, 30 Mayo 2019

Un encuentro que es un regalo, desde Nador

Las comunidades religiosas de Nador y Alhucemas hemos compartido el fin de semana con nuestro obispo, ya emérito, Mons. Santiago Agrelo.

El sábado nos ofreció un retiro para la Vida Consagrada y el domingo celebró las confirmaciones en la parroquia de San José de Alhucemas.

La calidad de la acogida, las expresiones de alegría y gratitud, la convivencia intercongregacional, la fuerza de los cantos, la vitalidad de los bailes del coro de estudiantes subsaharianos, la sorprendente diversidad de la familia humana allí congregada… hacen que lo vivido en este fin de semana no resulte, de primeras, evidente.

Mayor regalo ha sido recibir el don de Monseñor, el que nace de su fe.

En su carta de agradecimiento y despedida, nos decía: “A lo largo de estos años he compartido con vosotros lo que he vivido en la fe, y os he comunicado, sin guardarme nada, cuanto he recibido del Señor”.

Su último retiro a la Vida Consagrada en nuestra diócesis de Tánger no fue una excepción: nos llevó del Credo a la Misión y de la Misión al Credo.

El recuerdo del deseo del papa de una Iglesia pobre y para los pobres. La exhortación a ser de Dios y de los pobres. La invitación a vernos a nosotros mismos recorriendo su mismo camino. La osadía de llevar al mismo Credo de la comunidad eclesial la explicitación de la relación de la Iglesia con los pobres, ungida y enviada a ellos. La llamada a sumarnos al compromiso de Dios con los pobres manifestado en la Encarnación. La pregunta por el dónde, el cómo y el para qué queremos estar. También, la alerta ante determinadas opciones ideológicas eclesiales. O su anhelo de liturgista por un Misal Romano más inteligible y encarnado, menos clerical y enigmático.

Sí, todo ello hace de lo vivido un regalo de fe y entrega a Dios que, aun sucintamente, merece ser compartido.

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