Publicado: Lunes, 03 Febrero 2020

«Veía en ellos un modo distinto de estar en el mundo»

Álvaro Lobo SJ nació en Valladolid en 1986 y entro en la Compañía en 2011 en San Sebastián. Estudió Enfermería en la Universidad de Valladolid; Antropología en la UNED; Máster en Política y Democracia, en la UNED;  realizó el bienio de Filosofía en la Universidad Pontificia de Salamanca; y el bachiller de Teología en la Universidad Pontificia Comillas. Sus destinos hasta el momento han sido: San Sebastián, Noviciado (2011-2013); Salamanca, Juniorado (2013-2015); Madrid, Colegio NªSª del Recuerdo, Magisterio (2015-2017); y Madrid., Teologado Monforte (2017-2020). Este próximo sábado recibirá en Madrid la ordenación diaconal.

¿Cómo descubriste tu vocación?

Estudié desde pequeño en el Colegio San José – Jesuitas de Valladolid, en esta etapa nunca me planteé la vocación -tampoco me consideraba especialmente religioso-. Fue en el Centro Loyola de Valladolid dónde me di cuenta lo que implicaba ser cristiano e intuí que Dios me llamaba a la Compañía. Sin embargo no fue hasta que estuve tres años trabajando en París cuando sentí la llamada con más fuerza y madurez. Entre los jesuitas que más me influyeron están Fernando Laiglesia, Olaizola, Tachi y Carlos Mulas en Valladolid, pero también con los escolares con los que coincidí en París como Víctor Hugo Miranda (PER) o Nacho González-Sexma, y cómo no amigos que entraron en la Compañía como Sergio Gadea. Veía en ellos un modo distinto de estar en el mundo y trasmitían todos algo especial.

¿En qué piensas estos días previos a la ordenación diaconal?

En este momento me siento bastante desbordado por este paso, no puedo negar que estoy muy nervioso. Un paso como este solo se puede afrontar desde la intuición de que Dios te quiere en la Compañía como diácono y luego sacerdote, si empiezas a ponderar miedos y razonamientos constantemente lo más fácil es que te vuelvas loco y no avances nunca. En mi caso, una de las certezas que siempre me ha ayudado desde que entré en el noviciado es pensar que el mejor modo de servir al mundo es siendo jesuita, eso lo tengo claro.

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