Publicado: Miércoles, 05 Febrero 2020

«La alegría de estar en este camino con otros compañeros»

Fransiskus Pieter Dolle SJ nació en Semarang (Indonesia) en 1989, y entró en la Compañía en la Provincia de Indonesia en 2008. Estuvo en el Noviciado Santo Stanislaus, Girisonta, Java Central (2008-2010); estudió Filosofía en Yakarta (2010-2014); hizo su magisterio en el SJR de Java Occidental (2014-2015) y Célebes Septentrional (2016). En septiembre de 2016 lo destinaron a Salamanca para aprender español. Desde 2017 estudia teología en la Universidad Pontificia Comillas. Este sábado será ordenado diácono en Madrid.

¿Qué te llevó a responder a la vocación de ser jesuita?

Conocí a los sacerdotes y los escolares jesuitas que trabajaban en mi parroquia, Santo Yusuf Gedangan, Semarang, sobre todo a unos misioneros holandeses y alemanes. De pequeño me impresionaba la figura de los misioneros jesuitas. Su dedicación, tranquilidad, sencillez, paciencia, cercanía con la gente y humildad me llamaban mucho la atención. Pensaba, “Me gustaría dedicar mi vida como ellos”. Luego decidí entrar en el seminario menor Santo Petrus Kanisius, Magelang. Y en este seminario conocí más sobre los jesuitas (mi acompañante espiritual era jesuita y me recomendó el libro Autobiografía de San Ignacio de Loyola) y sus obras. Una de ellas es el Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) que me impresionó y me hizo pensar mucho sobre la realidad de la guerra y la vida de los refugiados como víctimas. Desde ese momento, tuve muy claro que quería ser jesuita. La llamada del Señor la sentí muy fuerte a través de conocer directamente el papel de los jesuitas y su trabajo social para y con los refugiados de los países en conflicto y guerra. Estoy seguro de que este encuentro no ha sido una suerte ni coincidencia. Ha sido un regalo de Dios. Eran luces y chispas de su llamada que descubrí en el camino. Desde esta reflexión entré en la Compañía de Jesús y ahora sigo caminando y respondiendo a su llamada para cada vez más conocer, amar y seguir a Jesús trabajando con los más necesitados. El acicate es muy sencillo: la alegría de estar en este camino con otros compañeros jesuitas para el servicio de la Iglesia.

¿Qué significa para ti la ordenación diaconal?

Para mí, la ordenación diaconal es un momento que me hace mirar la gracia tan abundante de Dios en este camino de responder a su llamada. Reconozco que tengo miedo, estoy nervioso y me quedo en silencio. Y en este silencio abro de nuevo las páginas del camino de la formación. Agradezco al Señor, a la Compañía de Jesús, a las personas que han formado parte de esta vocación como jesuita y me han acompañado hasta ahora. Puedo decir que esta etapa es un momento importante de la respuesta a la llamada de Dios para servir más en la Iglesia. Le respondo con mucha alegría y agradecimiento rezando: tomad, Señor y recibid. La respuesta está cada vez más preparada por las experiencias vividas: bajada y subida, lagrima y sonrisa, consolación y desolación, valentía y temor, confianza y duda. Con toda esta experiencia sigo aprendiendo el significado de ser un jesuita, un hombre de los ejercicios espirituales disponible a ser enviado a cualquier sitio y misión.

ver +