Publicado: Jueves, 09 Junio 2022

Jaime Espiniella SJ, días antes de su ordenación sacerdotal

 Seguimos con los testimonios de los jesuitas que se ordenan sacerdotes este verano. 

JAIME ESPINIELLA SJ

-Pinceladas biográficas: 

Nací en Madrid en 1988 y entré en la Compañía de Jesús en 2010. Conocía algo a los jesuitas porque tuve un tío abuelo jesuita, mis abuelos siempre han estado conectados con la Compañía y estudié bachillerato en el Colegio Nuestra Señora del Recuerdo. En la universidad estudié un año de Ciencias Ambientales y después me cambié a Enfermería. Hice el noviciado en San Sebastián, el juniorado-filosofía en Salamanca y Londres, el magisterio en Asturias, y el bachiller en Teología en Comillas. Actualmente estudio en Boston College el segundo ciclo de Teología.

-¿Dónde sitúas el origen de tu vocación o qué destacarías de la misma? 

El año pasado, reflexionando acerca de la ordenación diaconal escribía que mi vocación no tiene grandes titulares, aunque sí grandes historias. Pero siempre he necesitado tiempo para descubrirlas y todavía lo necesito para contarlas. El colegio fue quizás el primer punto de ese camino de descubrimiento. Luego, entre otras cosas, los Ejercicios Espirituales me ayudaron (y me ayudan) a ver que Dios está en esas historias, y es en este proceso donde nos hemos encontrado. Claramente, muchos de los protagonistas de ellas son personas que con sus vidas me han enseñado a acercarme a esos rincones oscuros del mundo donde generalmente nos cuesta más ver que Dios está presente.

-¿Cómo valoras tu trayectoria como jesuita?

Hay mucho agradecimiento por estos años. Y en el agradecimiento conviven los mejores momentos y los menos brillantes. En el agradecimiento están los grandes amigos y la familia, las personas que cambiaron mi forma de relacionarme con Dios, los tiempos que se viven con más sentido, y también las épocas de incomprensión, de experimentar con más intensidad las debilidades propias y las de la Compañía. Me alegra saber que sigo aprendiendo, y estoy convencido de que me queda mucho por aprender.

-A las puertas de tu ordenación sacerdotal ¿qué sentimientos predominan? ¿Qué es para ti el sacerdocio? 

Me encantaría que, más que encajar en un modelo de sacerdote determinado, pudiésemos responder con autenticidad a la invitación de Dios e ir haciendo propias las distintas virtudes que son fundamentales en esta vocación y tienen sus raíces en nuestro seguimiento de Jesucristo. Somos diferentes y esa riqueza puede ser muy importante para responder a las necesidades reales de la gente y a los retos que hay por delante en este mundo cambiante. Ojalá poder ayudar a que la gente se siga encontrando con Dios a través de este ministerio.

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