Publicado: Lunes, 20 Junio 2022

Emotiva despedida de la comunidad sj de Logroño

El domingo 19 de junio despedimos a la Comunidad de Jesuitas de Logroño. No fue una tarde de domingo cualquier, tampoco fue una eucaristía más.
En una ciudad como Logroño, en una Comunidad como La Rioja, es difícil no haber tenido alguna vinculación con los Jesuitas en sus más de 400 años de
existencia en esta tierra: un bautizo, una primera comunión, ser alumno o miembro de la parroquia… en general es casi imposible no haber sido beneficiado por la gran labor religiosa, social y educativa que han realizado y siguen realizando día a día como discípulos de San Ignacio.

A la despedida asistieron miembros de la Parroquia, del Centro Educativo, el alcalde de la ciudad y otras autoridades locales, miembros de la ONG Entreculturas, de la PA, alumnos, vecinos, familias… pasado, presente y futuro de nuestra comunidad.

En una emotiva ceremonia presidida por el obispo de la diócesis, D. Santos Montoya, acompañado por el P. Antonio España S.J, Provincial de España de la Compañía de Jesús, se compartieron infinitas muestras de cariño y de agradecimiento por esa gran labor y por la huella que dejan en nuestra comunidad, pero que continuará marcando sin duda el hacer de quienes quedan de ahora en adelante.

Como no podía ser de otra manera, la palabra fue la protagonista de la ceremonia y los discursos que se sucedieron llenaron a todos el corazón de recuerdos y los ojos de lágrimas. A los últimos miembros de la comunidad se les rindió un cálido homenaje y se les hizo entrega de un obsequio para que guarden en su corazón y en su
memoria todo lo vivido y compartido durante su paso por esta tierra, y para que también pidan al Señor por los que continuamos con el legado que ellos nos
dejan.

Porque la labor jesuita, la esencia ignaciana, continúa en la tarea diaria de cada una de las personas que seguimos formando parte del Centro educativo Sagrado Corazón, de la ONG Entreculturas… y otras muchas acciones que perviven y que harán que la identidad ignaciana siga dejando su huella.

Su mejor legado: “en todo amar y servir”. Y finalmente nadie dijo adiós, sino hasta siempre.

 

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