Novicios 'ibéricos' en Alcalá
Coincidiendo con el inicio de la Cuaresma y con un descanso en las persistentes y deseadas lluvias invernales, hemos vivido en Alcalá de Henares la alegre, vital y esperanzadora visita de los novicios de las provincias de España y Portugal con sus respectivos padres maestros.
El domingo 15 de febrero llegaron a la Comunidad y Residencia de San Ignacio en la ilustre ciudad de Alcalá de Henares 19 jóvenes jesuitas que fueron recibidos con gran alegría por la veterana comunidad y enfermería complutense.
Desde Bilbao llegaron 10 novicios (Oriol Alcalde, Jorge Cordero, Adrián Gallart, Alberto Lago, Alex Leonardo, Romualdo Llamas, Iván Martínez, Borja Moraleda, Fernando Peredo y Alfonso Sánchez-Barcaiztegui) y su maestro el P. Francisco Cuartero. A los que se unieron procedentes de la docta Coímbra ocho compañeros portugueses (Diogo Carvalho, Manuel Evangelista, Tomás Fevereiro, Luis Freire, Joao Ilhao, Diogo Martins e Rodrigo Theotónio, junto al P. Frederico Lemos, maestro de Novicios).
El motivo que trajo a Alcalá a estos compañeros novicios para una experiencia del internoviciado es el breve e introductor curso sobre la Historia de la primera Compañía de Jesús (1540-1773), que impartieron el P. Javier Cía Blasco y el F. José Mª Fabián Rodríguez, ambos de la misma Compañía.
Junto a las pertinentes horas de clase y de lectura personal, y tiempo para el diálogo sobre nuestra Historia e identidad, la estancia ha estado complementada con visitas a la ciudad (Hospital de Antezana, Universidad, Catedral-Magistral…), apoyo pastoral al colegio durante el Miércoles de Ceniza, y convivencia en la comunidad (compartiendo misa, mesa, sobremesa, y eventos deportivos televisados).
Desde la residencia y enfermería de Alcalá, estas estancias y experiencias se viven con un gran alborozo. En comunidades de estas características, con dinámicas tan estables, medidas y monótonas, la irrupción de la vitalidad personal y espiritual que traen novicios y escolares siempre son una ráfaga de aire fresco y esperanzador para gente que vive bajo el peso de experiencias y años de vida que pueden haber opacado el recuerdo de la primera vocación.
Damos gracias a Dios porque siga llamando a jóvenes a su Compañía, y que estos puedan compartir su vocación con los compañeros más veteranos.