50 años de sacerdocio rodeado de agradecimiento y afecto
La Iglesia del Sagrado Corazón de la calle Casp de Barcelona se llenó el pasado jueves 7 de mayo para celebrar junto a Pere Borràs SJ sus 50 años de sacerdocio. Compañeros jesuitas, familiares, amigos y amigas, y muchas personas con las que ha compartido vida, misión y camino durante estas cinco décadas quisieron acompañarle en una celebración marcada por la emoción, el agradecimiento y la cercanía.
La Eucaristía estuvo concelebrada por muchos compañeros y permitió repasar una trayectoria larga al servicio de la Compañía de Jesús y de muchas comunidades. Comenzó con la lectura de la carta que el P. General, Arturo Sosa SJ, envió para la ocasión, en la que recordaba algunos de los muchos destinos, servicios y responsabilidades que Pere ha asumido a lo largo de su vida. Nacido en Barcelona en 1948, Pere Borràs ingresó en la Compañía de Jesús en 1965 y fue ordenado sacerdote en 1976. Licenciado en Teología y Pedagogía, ha desarrollado su misión en ámbitos muy diversos, especialmente vinculados a la pastoral juvenil, la formación, la espiritualidad ignaciana y el acompañamiento. Entre otras responsabilidades, fue promotor vocacional, maestro de novicios, Provincial de la extinta Provincia Tarraconense entre 2001 y 2007, director de la Colección EIDES, e instructor de Tercera Probación.
Más allá de los cargos y destinos, la celebración puso de relieve aquello que muchas personas reconocen en Pere: una manera de estar marcada por la sencillez, la profundidad y la cercanía. En una entrevista de hace unos años afirmaba que le robaban “más el corazón las personas que los lugares”, una expresión que bien podría definir el ambiente que se vivió el pasado jueves. El mismo Pere compartió con sencillez y humor la anécdota de sus inicios en el noviciado, cuando al llegar pensó que quizás aquel camino no era para él. Mirando ahora hacia atrás, expresó su agradecimiento por todo lo vivido y por el vínculo con tantas personas que han marcado su camino. También subrayó una de las convicciones que han sostenido su vida sacerdotal: que en el amor gratuito descubrimos la presencia de Dios.
Dos dimensiones de su trayectoria estuvieron especialmente presentes a lo largo de la celebración. Por un lado, el acompañamiento y la cercanía a numerosos grupos y comunidades de laicos y laicas, con quienes Pere ha compartido procesos, búsquedas y vida cristiana. Por otro, su dedicación a la formación de jóvenes jesuitas, una misión que ha desarrollado en distintas etapas como promotor de vocaciones, maestro de novicios e instructor de Tercera Probación. Estos acentos aparecieron también en las palabras del delegado de los Jesuitas en Cataluña, Pau Vidal SJ, como en la carta enviada por el actual Provincial de la Compañía de Jesús en España, Enric Puiggròs SJ, que se leyó al final. Ambos compartieron con Pere parte de sus itinerarios de formación como jesuitas.
La jornada fue, sobre todo, una ocasión para dar gracias por 50 años de ministerio sacerdotal. Al terminar la Eucaristía, la celebración continuó en un clima fraterno, con espacio para la conversación, los recuerdos y las felicitaciones en torno a Pere.