Publicado: Martes, 16 Junio 2026

La Compañía reorganiza su presencia en Murcia

 

La Compañía de Jesús ha despedido este fin de semana a su comunidad religiosa en Murcia, poniendo fin a una presencia estable de jesuitas en la ciudad que se remonta a 1555. La decisión responde al proceso de reorganización que está viviendo la Compañía en España desde hace algunos años. La misión y la espiritualidad ignaciana continuarán en la ciudad a través de la presencia de Ecca Social y de Entreculturas.

La despedida tuvo lugar en la iglesia de Santo Domingo y estuvo presidida por el Provincial de España, Enric Puiggròs SJ, acompañado por el obispo de Cartagena, José Manuel Lorca Planes, además de numerosos fieles, colaboradores, jesuitas y miembros de la Iglesia murciana. Durante su intervención, Puiggròs reconoció que la decisión se vive con “agradecimiento” por la huella dejada en tantas personas y familias, pero también con “tristeza”, porque “hoy y por ahora a los jesuitas se nos ha tornado imposible continuar entre vosotros con una comunidad religiosa”.

La historia de los jesuitas en Murcia comenzó en tiempos de san Ignacio de Loyola con la fundación del colegio de San Esteban en 1555. Tras la expulsión de la Compañía en 1767, los jesuitas regresaron en 1871, haciéndose cargo de la iglesia de Santo Domingo y, pocos años después, del monasterio de San Jerónimo, actual sede de la Universidad Católica San Antonio de Murcia. Durante cerca de un siglo, San Jerónimo fue noviciado, casa de ejercicios espirituales y centro de formación, desde donde partieron numerosos misioneros populares que contribuyeron decisivamente a la vida cristiana de la huerta murciana.

Ya en las últimas décadas, la actividad se concentró en torno a la iglesia de Santo Domingo y el Centro Loyola, donde se desarrollaron tareas de acompañamiento espiritual, Ejercicios Espirituales, formación y servicio pastoral.

En su repaso a la historia reciente, el Provincial recordó la labor de numerosos jesuitas vinculados a Murcia, que han dejado una huella imborrable por su humanidad y entrega. También quiso agradecer el testimonio del último grupo de jesuitas residentes en la ciudad, formado por Luzio Aguirre, Juanjo Martínez y Rogelio García-Mateo.

Aunque desaparece la comunidad religiosa, la presencia institucional de la Compañía de Jesús continuará en Murcia principalmente a través de ECCA Social y de Entreculturas. Puiggròs quiso agradecer expresamente el papel de estas instituciones y destacó su contribución para garantizar la continuidad de las actividades del Centro Loyola. Gracias a esta colaboración, añadió, “la espiritualidad ignaciana seguirá presente y fecundando la ciudad y la Iglesia murciana”.

El Provincial concluyó su intervención subrayando que la misión de la Compañía va más allá de la permanencia de una comunidad concreta. “La ausencia de los religiosos se debería traducir en reconocer la presencia de lo que querían mostrar y señalar”, señaló, expresando su deseo de que la retirada actual no sea definitiva y de que el futuro vuelva a abrir caminos de encuentro entre la Compañía y Murcia. Al finalizar, el Obispo entregó un documento-acta de agradecimiento a la Compañía.

 

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