Ceferino García SJ celebra 75 años de fidelidad a la Compañía de Jesús
El pasado 10 de octubre, la comunidad jesuita de Málaga celebró con alegría y agradecimiento los 75 años de la entrada al noviciado de Ceferino García Rodríguez SJ. Una ocasión especial para dar gracias a Dios por toda una vida de fidelidad a su llamada y de servicio a la misión de la Compañía de Jesús.
La celebración tuvo lugar en Málaga, donde Ceferino estuvo acompañado por sus compañeros de comunidad y amigos de la ciudad. Durante la Eucaristía comunitaria se leyeron públicamente las cartas de felicitación del Padre General de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa SJ, y del Provincial de España, Enric Puiggròs SJ, quienes se unieron a la acción de gracias por estos 75 años de vida religiosa, destacando los momentos claves de su ministerio sacerdotal.
A lo largo de su trayectoria, Ceferino ha desarrollado su misión en diferentes ámbitos apostólicos. Primero, dedicado a la educación, como profesor y rector en Valladolid y Santander; posteriormente, al servicio pastoral en distintos templos en Santander, Salamanca y Murcia. Actualmente vive su misión en la Iglesia del Sagrado Corazón de Málaga, donde sigue celebrando los sacramentos, escuchando y acompañando espiritualmente a numerosas personas de manera personal.
Durante la homilía, el superior de la comunidad recordó que la vida religiosa no consiste únicamente en realizar muchas actividades, sino, sobre todo, en dejar que Cristo vaya transformando nuestra vida y configurándola cada día más con la suya. Una reflexión que adquiere un significado especial al contemplar el testimonio de Ceferino, cuya vocación sigue dando fruto después de tantos años.
La celebración fue una oportunidad para reconocer que la misión y el testimonio de un jesuita permanecen vivos en todas las etapas de la vida, también cuando cambian las formas concretas de servir.
Desde la Compañía de Jesús damos gracias a Dios por la vida y vocación de Ceferino, por sus 75 años de entrega generosa y por su fidelidad a la llamada del Señor. Su testimonio nos recuerda que seguir a Jesús en su mínima Compañía es una respuesta que se renueva cada día.