Publicado: Lunes, 28 Mayo 2018

Conversaciones con el P. General (II)

La Iglesia laical a la que nos encaminamos exige avanzar en el camino de la misión compartida que emprendió la Congregación General 34. A los jesuitas les pide el P. General hacerse colaboradores de una misión más grande que la de la Compañía, la misión de la Iglesia. Y desde ahí, cambiar y encontrar una manera más libre de colaborar. 

A los laicos sugiere que ayuden a los jesuitas en este camino de la colaboración, se aventuren en la profundidad del espíritu y asuman su rol, sabiendo que no es fácil, que es un proceso complejo, largo y difícil. 

A un joven que quiere ser jesuita el P. General le invita a no tener miedo y creer que lo imposible es posible. A aquellos jesuitas que ya están en formación les anima a avanzar en la profundidad espiritual ­­-¡ganen en libertad interior!- y afrontar los grandes desafíos intelectuales que plantea el mundo. 

 

Apuntes sobre la Misión

Después de unos meses en el gobierno de la Compañía el P. General tiene algunas intuiciones claras. Considera la interculturalidad y la formación de ciudadanos universales retos claves de la tarea educativa de los colegios jesuitas. Opina que la pedagogía ignaciana debe formar ciudadanos que asuman la responsabilidad del bien común como prioridad de su vida. 

Para articular mejor el cuerpo de la Compañía Arturo Sosa cree fundamental rescatar la importancia que los primeros jesuitas dieron a la comunicación para lograr un equilibrio entre la unión y la dispersión. Nos falta profundizar en cómo esa comunicación se convierte hoy en factor de unión de la Compañía.

Antes de marcharse, no queremos olvidarnos de preguntar al P.General por la situación de su país natal, Venezuela. Responde con optimismo que la Compañía y la Iglesia están conscientes, sufriendo con el pueblo y viviendo y transmitiendo esperanza y no resignación a través de muchas iniciativas como la de Puentes de Solidaridad presentada recientemente en el Vaticano. 

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