Publicado: Miércoles, 20 Noviembre 2019

Retos de integración y cohesión social en la Frontera Sur

Miembros del Servicio Jesuita a Migrantes han participado esta semana en Málaga en la VI Sesión de Trabajo "Frontera Sur", una cita anual en la que se comparten líneas de trabajo y experiencias sobre los retos que plantea la movilidad humana a ambos lados del Estrecho. 

El encuentro ha contado con más de 70 expertos de las entidades que integran en España la red Migrantes con Derechos. 

El trabajo de las sesiones —que han sido inauguradas por el director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Migraciones, José Luis Pinilla— se ha estructurado en tres bloques, el primero de ellos dedicado al análisis, el segundo al intercambio de experiencias y el tercero al debate de propuestas.

Para desarrollar la primera parte, los participantes han abordado, bajo el lema “¿Cómo hablar de integración hoy en la Frontera Sur?”, las respuestas que se están dando en este ámbito a través de los procesos de integración y cohesión social que está desarrollando la iglesia en el terreno. También dentro de este bloque inicial se han analizado cuáles están siendo las prácticas más relevantes de “criminalización de la solidaridad”, con objeto de aportar una propuesta de intervención como Iglesia.

En el segundo bloque de contenidos se han programado cuatro “rincones” de experiencias, en los que se han presentado los temas “Espiritualidad en la Frontera”, dinamizado por Alvar Sánchez sj (Nador); “Historias de encuentro”, a cargo de responsables del Proyecto Baobab; “Menores en Frontera”, con Clara Román Ruiz y Elena Gómez, hijas de la Caridad, como facilitadoras; y “Tejiendo red”, desarrollado por la Red Intraeclesial de Almería.               

Finalmente, el encuentro ha ofrecido un espacio para dialogar y consensuar en qué medida han impactado los proyectos de acogida, sensibilización, incidencia y trabajo en red y qué propuestas de mejora podrían abordarse.

Estos encuentros anuales tienen como objetivo fortalecer los lazos y las acciones entre las comunidades eclesiales presentes en la Frontera Sur. Para ello, se busca mejorar el conocimiento de lo que ocurre con la movilidad humana forzada ese territorio, pero, al mismo tiempo, animar posibilidades de trabajo conjunto en la defensa de los derechos de las personas migrantes y refugiadas.

Los responsables de la cita han señalado que “el mayor reto que tenemos como Iglesia es superar la `cultura de la indiferencia´, no sólo la indiferencia de nuestros Gobiernos, sino también la de la ciudadanía”. “La Iglesia tiene que continuar denunciando con rotundidad que no quiere ni puede acostumbrarse a estos hechos. Pero mientras la ciudadanía, y especialmente los cristianos y cristianas, no reivindiquemos un trato más justo y humano hacía estas personas, nuestros Gobiernos no se van a inquietar”, añaden.

 

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