Publicado: Jueves, 26 Febrero 2026

Ucrania, cuatro años después: permanecer, acompañar, sostener la esperanza

Cuatro años después del inicio de la guerra en Ucrania, el sufrimiento de millones de personas continúa marcando la vida del país y de buena parte de Europa. Según ACNUR, 3,7 millones de personas permanecen desplazadas dentro de Ucrania y 5,9 millones han tenido que buscar protección fuera de sus fronteras. Más de un tercio de niños y niñas ucranianos han sido desplazados.

La prolongación del conflicto y los ataques contra infraestructuras civiles han debilitado el acceso a la educación, la atención sanitaria, la vivienda y los medios de vida. A ello se suma el desgaste emocional acumulado tras años de incertidumbre, pérdidas y separación familiar.

Ante esta realidad, la Compañía de Jesús ha querido estar presente. A través del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) Europa y de la Red Xavier —de la que forman parte Entreculturas y Alboan— se ha acompañado desde el inicio de la guerra a 150.811 personas en Ucrania, Rumanía, Polonia, Eslovaquia y Hungría. Esta respuesta común, articulada en la iniciativa One Proposal, ha ofrecido 822.948 servicios individuales en ámbitos como la educación, el apoyo psicosocial, el alojamiento, la asistencia jurídica y la integración comunitaria.

En 2025, JRS Ucrania acompañó a más de 12.000 personas desplazadas internas en Leópolis y sus alrededores, muchas de ellas mujeres con hijos e hijas, personas mayores o personas con enfermedades crónicas. En Rumanía, 7.053 personas recibieron apoyo; en Polonia, 2.142. En Eslovaquia y Hungría se reforzaron los procesos de integración social y laboral. Se trata de una presencia sostenida que, más allá de la ayuda inmediata, busca abrir caminos de estabilidad y reconstrucción.

Detrás de cada número hay un rostro y una historia. Olena, desplazada desde Jersón, afirma: “El apoyo de JRS es muy importante para mí”. En Bucarest, Tetiana subraya que el acompañamiento recibido “no tiene precio”. En Eslovaquia, Yehor expresa su anhelo con palabras sencillas: “Paz y armonía en todo el mundo”.

Cuatro años después, la guerra continúa. Y también continúa el compromiso de la Compañía de Jesús de caminar con las personas desplazadas, sostener la esperanza en medio de la incertidumbre y trabajar por la reconciliación y la justicia. Permanecer junto a quienes sufren no es solo una respuesta humanitaria; es parte esencial de la misión.

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