Despedidas agridulces en Gijón y Zaragoza
«Agridulce». Esa palabra se repitió el pasado domingo en la eucaristía con la que la Compañía de Jesús decía adiós a la parroquia de San Esteban del Mar de Gijón, tras 59 años de tenerla encomendada. Una celebración que no pudo menos que combinar la gratitud y la serenidad ante pasos que van siendo necesarios para la Compañía de Jesús, con el pesar por la marcha. Comenzó la celebración con unas palabras de Manolo Carrera, el párroco actual, dando la bienvenida e invitando a vivir con sentido y fe este nuevo paso.
En su homilía, el arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz, tuvo palabras de afecto, reconocimiento y aprecio para la labor de los jesuitas en Asturias, una labor que continúa en las instituciones que sigue teniendo encomendadas; a la vez invitó a la comunidad parroquial a continuar siendo una comunidad viva, desde ahora encomendada al clero diocesano.
El provincial, Enric Puiggròs, también quiso, en la acción de gracias, dirigirse desde la gratitud y el aliento a la comunidad parroquial, a la vez que recordó la misión de tantos compañeros jesuitas que a lo largo de las últimas décadas han puesto tanto esfuerzo, dedicación y compromiso en juego. Insistió el provincial en la idea de que aunque cambien algunas presencias, continúa la vida de la comunidad, y urgió a los parroquianos de San Esteban a cuidar sus carismas, sus liderazgos y a ponerlos al servicio de un proyecto que continúa.
La Eucaristía contó con la participación de muchos parroquianos habituales, y además con la presencia de muchas personas vinculadas a la misión de la Compañía en Asturias, trabajadores del Gedo, de la Inmaculada y el San Ignacio, miembros de CVX, antiguos alumnos… Un coro de gente de Oviedo y Gijón acompañó la celebración.
Cierre de la Comunidad del Salvador en Zaragoza
A comienzos del mes de julio se ha producido el cierre de la Residencia del Colegio del Salvador de Zaragoza, tras un proceso comunitario iniciado en noviembre de 2025 en diálogo con el Provincial. Desde ahora, la presencia de los jesuitas en la ciudad estará concentrada en la comunidad del Centro Pignatelli, cuyos miembros seguirán atendiendo las obras apostólicas de la Compañía en la ciudad. Los últimos jesuitas en dejar la Residencia del Salvador han sido Jesús María Alemany, Luis Úrbez y el Vicesuperior, Juan Jesús Bastero. Los dos primeros se han integrado en la Comunidad del Pignatelli y Juanje Bastero en la de Madrid-Maldonado.
Un proceso compartido en la Provincia
Estos cierres se suman a otros procesos recientes, como los casos de Murcia y el barrio del Clot, en Barcelona, o el que se producirá en el mes de agosto en Santiago de Compostela. En todos ellos, las despedidas quedan marcadas por el agradecimiento a una larga historia de servicio, acompañamiento pastoral, educación, vida comunitaria y compromiso allí donde los jesuitas han estado presentes, y en los que la presencia ignaciana se mantiene a través de las obras, instituciones y realidades laicales que lo hacen posible. La gratitud por lo vivido se une así a la confianza en que la misión compartida seguirá encontrando nuevos modos de servir.