Publicado: Lunes, 19 Octubre 2026

El noviciado recibe la visita del Padre General Arturo Sosa

El pasado 23 de septiembre el noviciado de la Provincia recibió la visita del P. General Arturo Sosa SJ, como parte de sus compromisos junto a la visita que a la Universidad de Deusto para la inauguración del curso académico. El encuentro comenzó con una conversación comunitaria donde brotaron cuestiones relativas a la identidad del jesuita, el discernimiento vocacional y la misión de la Compañía hoy. De forma cercana, el P. General recordó que «la idiosincrasia del jesuita pasa por estar encarnados como Jesús en las realidades del mundo». Parte de la formación del noviciado es precisamente «dejarnos cuestionar por el mundo, no para evadirnos de él, sino para adentrarnos en el Misterio que lo habita». En definitiva, el núcleo de nuestro carisma pone el acento en vivir para ayudar a las almas, guiados por el Espíritu.

Los novicios, explican en serjesuita.es, se sintieron interpelados por la sencillez transmitida por el Padre General. En este tiempo de discernimiento vocacional, lo pequeño, humilde y cotidiano se torna en fuente de consolación. Su presencia invita a abajarse con Cristo pobre y humilde. Allí, en lo pequeño y cotidiano, se descubre que Dios se entrega en una palabra compartida, en un servicio escondido, en el silencio que acoge o en la fidelidad de cada día. Y quizá también la propia vocación jesuita necesite aprender ese lenguaje: desaparecer un poco para que Cristo pueda aparecer, perder seguridades para ganar libertad interior, bajar con Él hasta los lugares humildes donde la vida clama y donde Dios ya está esperando.

El P. General recordó además la importancia de los hermanos jesuitas en su historia de fe: a quienes les caracteriza más lo que son que lo que hacen. «El cuerpo apostólico de la Compañía está incompleto sin esta vocación de vivir en profunda radicalidad los votos». A raíz de ello, se interesó por el hermano José María Tejedor SJ, y mantuvo un coloquio con él sobre su experiencia vocacional. ¡Cuánto podemos aprender de su disponibilidad y libertad interior!

El encuentro continuó con una Eucaristía en la capilla de la comunidad. Al igual que los discípulos fueron enviados «de dos en dos» (Lc 10,1), la llamada vocacional no es para estar solos. "Hemos sido convocados para hacer comunidad; Dios nos confía la gracia para acompañar la fragilidad", explican en sus propias palabras los novicios. Para el P. General, este Evangelio de la llamada al discipulado plantea dos movimientos: «reconocer la gracia sanadora y restaurar la humanidad de las personas excluidas». Trajo a la memoria a los primeros compañeros, confiados a predicar sin recursos.

Terminada la Eucaristía, novicios y compañeros compartieron la comida cotidiana. En la mesa no solo se sentó el P. General, sino el compañero humilde y fraterno. Los novicios están muy agradecidos por su visita: "Para nosotros ha supuesto una oportunidad de enraizarnos en el tesoro escondido de la vocación".

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