Publicado: Domingo, 12 Octubre 2014

Una cruz conmemora a Ignacio Acevedo y sus compañeros

En el extremo sur de la isla de San Miguel de La Palma, desde el pasado viernes, 10 de octubre, puede contemplarse la cruz que conmemora el asesinato de Ignacio Acevedo SJ y sus compañeros el 15 de julio de 1570. Con la presencia del P. Caniço, vicepostulador de la causa de canonización, y de Lucas López SJ, representando al Provincial, tuvo lugar la bendición de la cruz. El párroco de Fuencaliente, Isidoro Hernández, hermano del también jesuita, David Hernández SJ, destinado en Paraguay, bendijo la cruz tras un acto que contó con la presencia de D. Anselmo Pestana, presidente del Cabildo de La Palma, Doña María Victoria Hernández, consejera de cultura de la institución e impulsora tenaz del proyecto, y de otras numerosas autoridades.

D. Anselmo Pestana alabó el espíritu y la convicción con los que unos hombres fueron capaces de dar la vida, y reclamó un espíritu de humanidad capaz de permitir la convivencia pacífica y de colaboración entre las personas de diversos credos. El P. Caniço, vicepostulador de la causa, refrescó algunos datos de la vida de Ignacio Acevedo y de los hechos que llevaron, finalmente, a que él y sus compañeros murieran asesinados en las costas de la isla. Lucas López SJ, citando a Marc Villarasau SJ, señaló la distancia infinita que hay entre quien lo da casi todo y quien lo da todo. Ignacio Acevedo y los suyos dieron todo.

La cruz, cortada de piedra basáltica, mira hacia el mar desde un punto situado junto al faro de Fuencaliente. A unos doscientos metros de la costa, otras cruces, cuarenta, reposan en el fondo marino desde hace quince años. La memoria de Ignacio Acevedo SJ y sus compañeros sigue viva en la isla. La parroquia de San Miguel, en Tazacorte, y la ermita de Nuestra Sra. de Las Angustias, en el inmenso barranco que ha formado el cauce de salida del río Taburiente, son los puntos centrales de esta devoción.

Ignacio Acevedo y sus treinta y nueve compañeros jesuitas fueron asesinados por piratas hugonotes en las costas de La Palma cuando pretendían marchar hacia Brasil. Reconocidos como Beatos, suponen un ejemplo de santidad con una devoción creciente en la isla y en tierras de Portugal, desde donde partieron.

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