Publicado: Miércoles, 25 Marzo 2015

Nuevas cristaleras del Oratorio y Despacho de Pastoral del CMU Loyola

El Colegio Mayor Loyola ha inaugurado las cristaleras que dan nueva personalidad a nuestro Oratorio y al Despacho de Pastoral: un trazo de la basílica de Loyola, con el escudo jesuita como un sol que se asoma detrás y el lema “Ad Maiorem Dei Gloriam”, en el primero; y las letras IHS formadas por decenas de palabras que evocan la vida con la Compañía de Jesús, en el segundo. El Oratorio del Loyola también estrena estos días un nuevo icono de san Ignacio, obra original elaborada siguiendo las técnicas tradicionales de pintura de iconos, que acaba de ser donada al Colegio Mayor.

Los diseños de los vinilos han salido de un concurso realizado entre los colegiales, en el que resultaron ganadoras Sara Chapartegui Pinedo y Belén Vigil Viñuela, ambas estudiantes de arquitectura.

Fue un acto sencillo y familiar, con idea de hacer más visible el Oratorio en el colegio, y poner en valor que hayamos decidido que su decoración recayera en las manos de los colegiales, haciendo realidad la metáfora de que el Colegio lo construyen los colegiales.

Como dijo Fonfo Alonso-Lasheras sj, pastoralista del Loyola, que presidió el acto, igual que en las antiguas catedrales góticas las vidrieras transformaban la luz de modo que convertía el espacio interior de la catedral en una "realidad inmaterial y trascendente", de modo análogo los nuevos vinilos en estos dos pequeños espacios del corazón del Colegio Mayor podrían ser el origen del “aroma” del Loyola: el dibujo de la Basílica de Loyola representa el encuentro radical de Ignacio con Jesús que le transforma; el sol-IHS simboliza lo que dio sentido a su vida: buscar “en todo amar y servir”. Y enfrente, el poder compartir entre los colegiales palabras como amistad, coraje, luz, dar, ser, perdón, gracias, misión, contigo… y decenas más, que conforman un gran IHS… poder transmitir y vivir todo esto sería el mejor “aroma” que reflejaría que es posible vivir siendo hombres y mujeres para los demás, comenzando por los propios compañeros del Colegio Mayor.

Con unas breves palabras de las autoras, una pieza al piano interpretada por un colegial, y el corte de la cinta, se concluyó el acto compartiendo un brindis y unos bombones.

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