Publicado: Jueves, 02 Abril 2026

La Tercera Probación concluye en Salamanca con gratitud, comunión y envío a la misión

«Y todo ello se multiplica si nos integramos en un cuerpo apostólico, que es la Compañía. Trabajar en equipo es multiplicar la eficacia; pero trabajar en comunión con otros compañeros del mismo cuerpo es dar testimonio del poder de Dios, que hace partícipes de sus dones a los hombres que llama y elige. Porque 1+1 son 11, y si son 1+1+1, entonces la eficacia se multiplica». Este era uno de los dos consejos que dio Luis María García Domínguez SJ, como instructor, en la misa de despedida de esta promoción de la Tercera Probación de Salamanca.

Esta última semana, del 22 al 26 de marzo, sirvió para recoger y finalizar la experiencia: un tiempo en el que los doce “tercerones”, procedentes de nueve países distintos, han dedicado meses a recordar su vida a la luz de la de san Ignacio y a revisar Cartas, Constituciones y la fascinante historia de la Compañía, entre otros cursos. También ha sido ocasión para ahondar en los votos, en la espiritualidad ignaciana y en el discernimiento, siendo el mes de Ejercicios y el tiempo de ministerios las etapas más intensas y determinantes.

En la semana hubo tiempo para una evaluación pausada con el provincial, Enric Puiggròs SJ, y para un espacio de retiro en el que ver, a la luz de Dios, la experiencia de misión, el conjunto de la TP y el futuro con esperanza. Y, por supuesto, para celebrar y despedirnos como merece tras meses de intensa convivencia, permaneciendo unidos en la dispersión. Ahora, con un corazón agradecido tras esta «escuela del afecto», toca regresar a las respectivas provincias y entregarnos a la misión de Cristo y a la incorporación definitiva en la Compañía.

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