Publicado: Martes, 29 Agosto 2017

Hacia un nuevo proyecto apostólico

Este fin de semana del 25 al 27 de agosto ha tenido lugar en nuestra casa de El Puerto de Santa María la reunión de la Comisión de Seguimiento del Proyecto Apostólico. Dicha reunión tenía un punto de novedad. Antonio España comienza, tras estos meses de verano, su andadura como provincial. En este encuentro se junta con los consultores de provincia, los delegados de los sectores, y los responsables de los secretariados de la provincia. En total, eran 19 miembros de la provincia los que asistieron al encuentro.

Buena parte del primer día fue dedicada a reaccionar a la encuesta sobre el estado de la unión de provincias, que durante el último trimestre del curso pasado se pasó a un número significativo de jesuitas y laicos en la provincia.

Los asistentes dedicaron también un tiempo a poner en común el estado de los sectores, tratando de especificar cuáles son los retos que nos toca afrontar –en cada uno de los sectores, pero también, trasversalmente, las cuestiones que afectan a todos los aspectos de la misión-. Algo semejante se intentó también al hablar sobre las plataformas apostólicas, cuyos estatutos acaban de renovarse. Se presentaron las posibles áreas de mejora en su gestión y funcionamiento, entresacadas de ecos que se han ido recogiendo en los últimos tiempos.

El domingo se dedicó a reflexionar sobre los horizontes y algunos objetivos concretos que se plantean para el gobierno de la provincia, para la dimensión apostólica y para la vida jesuítica. Por último, se dedicó algún tiempo a cuestiones prácticas de organización de agenda, revisión de las dinámicas de reuniones de superiores y delegados, que pueda orientar el desarrollo del curso

Sin hacer ahora un análisis exhaustivo de los contenidos apuntados en todas esas reuniones, que el provincial hará llegar a la provincia con los acentos que vea necesarios, sí es bueno compartir la conciencia común de estar en un momento complejo. La unión de la provincia está en marcha, pero conviene revisar la andadura de estos años. La colaboración en la misión de jesuitas y laicos avanza, pero no obvia la realidad de la disminución que nos exige mucho ahora.  Por otra parte, no hay que conformarse con una gestión de lo que ya hay, sino que sigue siendo necesario mirar a este siglo  XXI y las nuevas concreciones que pide. Se acerca el momento de proponer un nuevo proyecto apostólico (el actual ha ayudado a orientar la unión y la marcha de la provincia durante los últimos 7 años), pero habrá que ver bien cómo hacerlo, para tener en cuenta la complejidad y las urgencias del momento presente.

En medio de este ritmo de reuniones, hubo también espacio para compartir la Eucaristía en las mañanas, para la convivencia cordial, y hasta para algún baño en la playa –que se note que aún estamos en agosto-. Ahora toca ya volver y arrancar el curso.

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